El trámite de otorgamiento de una nueva licencia ya puede realizarse completo y en el día en Carlos Calvo 3307, en el barrio de Boedo; el examen se realiza en vehículos doble comando en un circuito monitoreado.

La Ciudad habilitó un nuevo circuito para la obtención de la licencia de conducir en la sede comunal 5, donde los aspirantes pueden rendir el examen teórico práctico y realizar el trámite en el día. El nuevo sistema de otorgamiento del registro para automóviles categoría B1 incluye pruebas en calle con vehículos doble comando para evaluar a los vecinos en un contexto real y un examen teórico más riguroso, en base al nuevo protocolo, con el máximo objetivo de mejorar la seguridad y la convivencia vial.

“Buscamos alcanzar los estándares más altos en la habilitación de conductores para reducir los siniestros viales en la Ciudad y en esa línea habilitaremos de aquí hasta mediados de octubre diez sedes para poder realizar el trámite en el día”, señaló Julia Domeniconi, Secretaria de Atención Ciudadana y Gestión Comunal.

La prueba en la vía pública en este nuevo circuito del barrio de Boedo, ubicado en la calle Carlos Calvo 3307, funciona en horario de 8 a 15 horas. Además, en la sede se pueden seguir solicitando turnos para la renovación del registro. El examen práctico de conducir se realiza del siguiente modo: la partida y el estacionamiento del vehículo donde cada aspirante lleva a cabo su prueba parte de la calle Sánchez de Loria al 1100. Desde allí se inicia un recorrido por las calles Humberto I, Virrey Liniers, Estados Unidos, Gral. Urquiza, Cochabamba, 24 de Noviembre, Carlos Calvo y, nuevamente, Sánchez de Loria hasta el punto inicial.

El circuito donde los examinadores ponen a prueba los conocimientos de manejo de cada aspirante a una licencia clase B1 se completa en alrededor de 15 minutos y enfrenta a cada potencial conductor a diferentes situaciones habituales en el tránsito. Para realizar el examen práctico en calle se definieron protocolos estrictos. El aspirante a tener una licencia recorre un radio de 1600 metros que está señalizado y publicado previamente.

Los vehículos del Gobierno de la Ciudad utilizados para los exámenes son automóviles Peugeot 208 y Volkswagen Gol Trend de dos tipos: con caja manual y con caja automática. En el caso de la sede comunal de Boedo, los tres vehículos son de mecánica manual, no así en la Comuna 12, sede recientemente inaugurada y donde se dispone de ambas opciones. Los automóviles son monitoreados de forma permanente con cámaras y un sistema de geolocalización desde un centro operativo en tiempo real. El centro de control observa tanto a las dos personas en la cabina del vehículo como así también la visión que estas tienen hacia el frente.

Además, los automóviles doble comando están provistos de sensores telemétricos que informan la velocidad en la que se mueve el coche y sus datos funcionales como alertas de cinturón de seguridad, encendido de luces, circulación fuera de circuito de examen, maniobras bruscas, etc. Con todos estos parámetros a disposición se garantiza la seguridad y la transparencia del examen, que mostrará la habilidad real de cada persona al volante.

De forma gradual, la Ciudad habilitará entre septiembre y octubre el nuevo protocolo para la obtención de la licencia de conducir en las restantes sedes programadas. Las siguientes serán Barracas y en la sede de la Comuna 10. En el caso de los aspirantes a conductores de motos o vehículos pesados, se seguirá realizando el examen en las pistas de Avenida Roca y en Parque Extremo. Una vez que estén operativos los diez nuevos circuitos en las sedes comunales, se dejará de tomar el examen práctico a conductores clase B1 en recintos cerrados.

Paridad de género: cómo se preparan las mujeres y hombres que evaluarán a los aspirantes a conductores en la Ciudad

Con el objetivo de mejorar la seguridad vial, los aspirantes a conductores son evaluados por examinadores que son especialmente capacitados para esta tarea.

“El nuevo sistema para obtener o renovar el registro contará con 10 sedes habilitadas para tramitarlo, por lo que estamos incorporando nuevos examinadores, todo ello bajo una política de paridad de género”, señaló Julia Domeniconi, “Si bien se trata de conductores profesionales, los cursos de capacitación suman conocimientos necesarios para ellos como evaluadores y para el manejo adecuado del doble comando, con el fin de prevenir o reducir posibles incidentes durante el examen en calle”, añadió la funcionaria.

Serán unos 50 profesionales los que se encargarán en la Ciudad de la evaluación práctica de los aspirantes a través de las evaluaciones en los autos de doble comando, que están conectados a un sistema de monitoreo en un itinerario de 15 minutos. Cada futuro examinador asiste a clases en el Instituto Superior de Seguridad Pública. A lo largo de toda una semana, los participantes reciben formación teórica y práctica.

En un sector tradicionalmente ocupado por examinadores hombres, la Ciudad se propone alcanzar la paridad de género en la contratación de evaluadoras mujeres. En las jornadas de capacitación en el Instituto Superior de Seguridad Pública, la formación abarca una primera fase teórica, seguida de las prácticas en pista. El oficial mayor Maximiliano Sotelo explica en una de las aulas la importancia de conocer en profundidad los vehículos para desempeñarse de la mejor manera posible como evaluadores en la vía pública.

“El objetivo es brindar conocimientos para que puedan desempeñarse de forma idónea y eficiente, ayudarlos a tener criterio a la hora de evaluar y que se fortalezcan en el manejo apreciando cuestiones que la persona a examinarse posiblemente no tenga en cuenta, además de estar precavidos ante cualquier incidente”, apunta el oficial.

Generar conciencia vial, incorporar el concepto de riesgo mínimo procurando conductas seguras ante situaciones críticas y maximizar las actitudes personales de los conductores resultan prioritarios. “No van a evaluar solamente la idoneidad de manejo de una persona, sino que también verán cómo interactúa con el resto del flujo vehicular: las prioridades de paso que da, cómo se involucra, qué tipo de conductor es en esa situación o si ve la vulnerabilidad de cada actor en el tránsito”, remarca Sotelo.

Ejercicios de rol play

En la pista de prácticas, el grupo se prepara para realizar distintas pruebas con autos doble comando. Los examinadores realizan dos tipos de ejercicios. Por un lado, ejerciendo el rol propiamente de examinador, y luego como ‘examinados’, donde atienden a todas las apreciaciones que los oficiales identifican respecto a las situaciones posibles que se pueden dar en la calle.

Los participantes deben responder de este modo frente a lo que se considerarían maniobras riesgosas y simulaciones de desatención. Se los intenta distraer arrojándoles agua y se los sorprende con episodios en los que los oficiales -en el rol de aspirantes a conductores- frenan en seco o aceleran de golpe.

“Hacemos ejercicios de rol play en los que los concursantes pasan a cumplir su función de evaluadores, que desempeñarán en calle. El instructor también se pone como futuro evaluado en la vía pública y es parte del rol play con algunos ejercicios de desatención como el desconocimiento de la unidad, no conocer el freno de mano, el instrumental del vehículo o simular que no sabe manejar, para que el evaluador vaya adoptando las medidas correspondientes. Deben pensar en la posición de manejo en el habitáculo y del pie izquierdo, reconocer la sincronización con la transmisión automática y la relación exacta entre las manos y la aceleración justa. La prueba finaliza con la aprobación o desaprobación simulada del cursante”, explica Sotelo.

Sotelo incide en que la capacitación busca que los examinadores fortalezcan el manejo para poder reconocer ciertas falencias y riesgos que puedan prevenir gracias a los tips que reciben de los instructores policiales. “Se pretende que también sobre todo que conozcan todas las particularidades en la dirección del doble comando y que puedan evaluar de la forma más responsable posible a sus aspirantes”.

Tras conocer el vehículo, “la máquina con la que se trabaja”, se pasa a la familiarización en detalle con la parte interna del mismo: instrumentales, botones, luces testigo, funciones y el sistema doble comando: cuándo y dónde se tiene que hacer uso del mecanismo, cuya finalidad precisamente es prestar una colaboración solidaria rápida al que está siendo evaluado, con fines preventivos.

«Ellos como evaluadores necesitan tener un amplio conocimiento sobre cómo se maneja en forma correcta. ¿De qué forma te corrijo errores si yo no sé conducir? Lo primero que hacemos es corregir posibles vicios de la conducción y aprender el cálculo de profundidad y distancia del vehículo que manejamos con respecto a peatones, motos y cualquier componente de la vía. El secreto, aparte de en la vista, está en las manos. Si la vista ve bien, las manos son rápidas, la decisión es rápida y se puede evitar un futuro incidente. Por eso también nos centramos en que el cursante sepa manejar y maniobrar bien, de esa forma va a poder corregir correctamente. Y si toca algún cursante que no sabe manejar, ellos van a tener que volver conduciendo el vehículo el punto cero”, comentan los instructores.

A los examinadores en formación también se les recuerda la importancia de la revisión primaria del vehículo antes del inicio de los exámenes: la comprobación del estado de las cubiertas, aceite, presión de los neumáticos, líquido hidráulico, líquido de freno, batería y motor. “Son puntos fundamentales que tienen que revisar antes de manejar, hacen al buen funcionamiento del auto y es el factor humano de control del vehículo. Eso no puede faltar nunca. Se les enseña todos los días, justamente porque eso contribuye a la seguridad. Si vos no revisaste a la mañana temprano el agua, una pérdida puede prender fuego el motor y podés chocar contra alguien, lesionarte o provocar un accidente. O si te quedás sin batería y no tenés electricidad, se te queda sin dirección el volante y te vas contra un árbol, un auto o una persona”, advierte desde la pista el subcomisario Barrionuevo.